El siempre complicado Sánchez Pizjuán examinaba a un Madrid que llegaba envuelto en un ambiente enrarecido por la tristeza de Ronaldo, agotado por las dichosas selecciones, y sin margen de error ya que el 'Tito Team' estaba a ocho puntos antes de pitido inicial en la capital hispalense. Eran demasiados los factores en contra y todos ellos conducían a un solo destino: el fracaso en la noche de ayer. El fracaso más absoluto.
Cabe señalar que existe una importante diferencia entre la intensidad necesaria que debes poseer si vistes este escudo, y el ansia, la aceleración absurda y sin sentido y las ganas de bronca. Son conceptos diferentes. Tener intensidad de juego, tensión competitiva, saber elegir correctamente en el momento adecuado y con la cabeza fría, y mantener esa breve pausa necesaria para luego imprimir velocidad al juego fue lo que le faltó a un Real Madrid que ayer estuvo irreconocible. Las ganas de demostrar que nunca se rinden y que lo dan todo por esos colores se transformaron en un concepto equivocado. En correr sin sentido por el campo, encararse con rivales buscando un juego bronco que no le convenía y llevar a cabo un juego vertical y absurdo muy fácil de defender. Los de Mourinho jugaron desde el minuto dos, como si estuvieran en el tiempo de descuento. Horrorso.
Casillas nos dejó otra perla que se repite cada vez más y más. En la jugada anterior al córner del gol, el mostoleño deja un balón muerto en el área que a punto está de aprovechar Negredo. Nadie le dice nada. Pero en la jugada posterior y tras el mal marcaje de Di María llega el gol del Sevilla y claro, el primero en quejarse y reprochar el despiste defensivo es el propio Iker. Esto no tiene trascendencia alguna en el resultado, pero me apetecía comentarlo. Un gesto más de prepotencia fubolística del capitán del Madrid.
Final del partido. Saludito entre Míchel y Mourinho, y un solo pensamiento en la cabeza del luso: 'ahora sí que os vais a enterar', refiriéndose a sus jugadores. Y así fue. Repartió. No dejó títere con cabeza y no es para menos. Posiblemente yo sea el único o de los únicos que no creo que sea culpa de Mou la situación del equipo blanco. Pero si pienso que ayer era momento para las rotaciones y dar descanso a Ozil, Di María o Higuaín...
Normalmente es en Navidad cuando comienzan a brotar esos titulares que hablan sobre si la Liga está sentenciada por parte de alguno de los dos grandes, y a mí me hace gracia. Pero a mediados de septiembre, en la cuarta jornada, con 6 puntos por jugar en enfrentamientos directos y cuando restan treinta y cuatro jornadas, afirmar que si el Madrid gana el título es porque lo pierde el Barcelona me parece cuanto menos surrealista.
El Madrid está herido, si es de gravedad se verá en los dos próximos partidos. Los que ya se sabe de antemano es el orgullo que tienen estos jugadores liderados por el mejor entrenador de la última década. El hambre de victorias y las ganas de demostrar quién es el actual campeón. El Real Madrid herido pega el doble de fuerte.
No puedo estar más de acuerdo. Suscribo punto por punto absolutamente todo.
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