Querido Real Madrid :
Hoy me he dado cuenta. Es verdad que tras los últimos encuentros y varias derrotas, cada cual más humillante, ante el eterno rival, no he creído en tu capacidad pidiéndote que afrontaras los partidos directos como un rival menor. Pidiéndote salir con jugadores defensivos y no echarte hacia delante. He obviado tu historia y grandeza. He olvidado el peso de tu escudo. Te pido perdón.
A medida que avanzaban los minutos en el partido de hoy, a medida que ibas tomando posesión y conquistando el Camp Nou, a medida que ibas instaurando poco a poco el miedo en el seguidor culé...a medida que ocurría todo esto, pasaban por mi cabeza imágenes y más imágenes trascendentales de tu historia. Esas que invitan a nunca rendirte, a levantarte después de cada golpe, a no dejar de correr hasta que te reviente el corazón, a luchar hasta el final sabiendo que lo que representas es lo más grande dentro del mundo del deporte rey.
Poco a poco me iba convenciendo de que se podía, de que eres el Real Madrid y no hay nada imposible para ti. La importancia psicológica de lo acontecido esta noche deja en un segundo plano el resultado final, existe algo más allá. Los últimos días has aguantado firme una auténtico aluvión de críticas. Rumores y posibles conflictos internos. Hace tan sólo siete días tu eterno rival te humillaba en el propio Santiago Bernabéu. Parecía que tus cimientos se resquebrajaban por todos sitios. Todos se posicionaban contra tí. Y es entonces y sólo entonces cuando los grandes se vuelven a levantar, luchan contra el mundo y resucitan aterrorizando al rival como antaño.
Por primera vez en mucho tiempo he visto el miedo en los ojos barcelonistas. Lo que empezó como una olla a presión fue disminuyendo a medida que subía el decibelio de los rugidos blancos. Comenzabas a apoderarte de la psicología blaugrana que sentía que el gigante dormido volvía a despertar. Notaba como viejos fantasmas que parecían enterrados regresaban para atormentarles de nuevo. Durante los minutos finales, la cara de Guardiola era una cara desencajada como la de aquel al que le ha costado toda una vida superar un trauma, y un día cualquiera se le aparece despertando todos sus temores de nuevo. El estadio blaugrana asistió de manera silenciosa tu resurgir, al resurgir del mejor club de la historia.
Hasta el final! VAMOS REAL!!
ResponderEliminarSOMOS DESCENDIENTES DIRECTO DEL CID!!!!!
ResponderEliminarEres un autentico crack edwards enhorabuena por tu artículo de nuevoo
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