Era el día señalado. La rutina diaria sigue su curso, pero en realidad nadie se concentra plenamente en nada de lo que hace. No consigues centrarte en las clases, no eres capaz de estar al 100% en tu trabajo. La mente se va a un momento y a un lugar. Se va acercando la hora, los aledaños del estadio se van convirtiendo en un hervidero a medida que avanza la tarde. Padres e hijos pasean, grupos de amigos toman las primeras cervezas de la tarde discutiendo de este gran deporte, las dos aficiones cantan sin descanso y los autobuses de los jugadores llegan entre la muchedumbre que les aclama com héroes. El ambiente es digno de una semifinal de Champions League. Comienza el partido con un Bernabeu vestido para la ocasión. El encuentro es sumanente igualado, bonito, táctico, digno de lo que representaba y las estrategias de ambos equipos se desarrollan como estaba previsto. Pero algo sucedería en el minuto sesenta. Es en este momento cunado entra en escena Wolfgang Stark, y es entonces cuando las lineas anteriores de este artículo pierden todo su sentido.
El Barcelona, salvo milagro jamás visto, estará en Wembley. Es verdad que el Madrid no estaba desarrollando un juego majestuoso, pero su rival tampoco. Todo estaba bajo control. Pero si alguien no deja desarrollar el juego que tienes previsto y te roba a un jugador, se carga el previo, la semifinal,el trabajo y la ilusión de muchisimas personas. Quizá el Barça hubiera goleado, o no. Nunca lo sabremos.
Lo que está claro es que debemos acabar con los tramposos. El Barcelona es un gran equipo y desarrolla un juego que no se puede comparar al de ningún otro. Por este motivo no es necesario que sus jugadores hagan trampas, finjan o intenten engañar al árbitro y al espectador. Entiendo que se exagere una falta para que el árbitro la vea y la señale. Pero cuando Pepe hace la entrada a Dani Alves, una entrada en la que ni le toca, el jugador blaugrana se arrastra por el suelo cual derrame cerebral y es sacado en camilla, eso es trampa. También nombrar a ese chiquillo canario que tan simpático era y que fue el revulsivo en Sudáfrica. Pedrito choca con Arbeloa, golpeándose en el hombro y cae fulminado llevándose las manos al rostro con el objetivo de que expulsen al madridista al fingir el blaugrana una agresión. ¿Por qué?. Creo que el Barcelona no necesita esto para ganar. Pero estoy seguro de que todas estas acciones tramposas vienen ordenadas por parte de su entrenador.Ahora mismo el mundo futbolístico en su totalidad conoce al árbitro alemán Stark, todos saben como es su cara. Ahora, es famoso. Y estoy seguro de que eso es un orgullo para el propio Stark. Cuando vaya paseando por su ciudad la gente le saludará, todos le reconoceran y él sonreirá. Prefiere ser el peor árbitro del mundo, pero conocido, a ser el segundo mejor y aún asi ser anónimo.
Jamás he creído en una mano negra que ayude al Barcelona, pero ahora como mínimo, lo dudo...

